Hay a quienes les gustan las novelas, los juegos virtuales, los deportes de riesgo o la bolsa. Sin embargo no hay nada más real e intenso que vivir.
Eso es lo que han hecho algunos inquietos hombres de negocios en Davos, que de la estratosfera financiera, y movidos por cierta curiosidad, han elegido pisar tierra y tener una experiencia que durante 60 minutos les ha despertado del sopor financiero.
Creo que el planteamiento ha sido de lo más oportuno. Y es que si son capaces de vendernos, "las fuerzas del mercado", cualquier baratija, con frecuencia me pregunto por qué no conseguimos vender la libertad, la igualdad y la fraternidad al menos de igual manera.
Este es el camino. Hay que tener ideas y buscar personas, momentos y sitios para "vender" el que otro Mundo es posible.
http://www.eldiariomontanes.es/20090202/sociedad/destacados/personalidades-ejecutivos-convertidos-refugiados-20090202.html
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